SER SE DECIDE A HABLAR
Mi condena fue nacer de un capullo de seda.
A los segundos de alzar mis alas, me envolvió una ola de miles de fotogramas de vidas.
Hoy recuerdo una de ellas:
Ella ha dejado sus pieles en el cajón derecho de su cómoda. Se ha untado de crema protectora y ha decido ir al carnaval mostrando sus entrañas.
A lo lejos, un elefante escucha un elegante zumbido.
Él tiene frío aunque su abrigo dérmico es suficientemente grueso. En el suelo ha hecho una espiral con la tierra. Baila y canta. No asistirá al carnaval.
A poca distancia ella ha dejado sus pieles en el cajón derecho.
Estoy suspendida en el aire, mi conciencia está escondida… siento que ya no existo.
De repente choco, caigo. Siento la vida moverse a mi alrededor. Una manada de elefantes corre hacia el ocaso.
Pienso: esto es sólo el principio.
Una lluvia de arena se expande sobre los continentes que nos contienen y nos amarran.
Ella no quiere mojar sus entrañas con lluvias torrenciales.
Él aprovecha para tomar un baño.
Ella corre, huye de esta lluvia desconocida que se avecina.
Él se sienta a esperar un lago. Quiere sumergirse, quiere flotar. Su cuerpo será libre.
Despierto, digo: buenos días
Huellas en la arena aplastada. Y el mundo revuelto a mis pies. Hago chasquidos con el aire, me alejo de esa sombra del recuerdo.
Una nueva imagen:
Ella se tropieza.
Él es golpeado.
Ella sigue corriendo.
Él mira, sigue los pasos que ella se ha dejado. Los recoge. Lleva pisadas en la mochila.
Ella para. Ya no hay lluvia. Ya le pesa la piel. Se desnuda lentamente. Guarda cuidadosamente sus pieles, no encuentra sus huellas. Lo sabe, él las ha encontrado.
Ahora él escribe una novela con los pasos que ha recogido.
En este momento ella escribe un cuento con las pisadas que ha inventado, con las palabras que él le ha enviado.
SER
Elia — 23-02-2006 11:28:50
Maca — 24-02-2006 10:20:53