LA IMAGEN DE UN SILLÓN ROJO
ME IMAGINO MUCHAS COSAS A LO LARGO DE UN DÍA...
Primero abro mi libro azul de la mancha en el centro. Y me pregunto a mi misma si tengo algo que decir... por si acaso leo la primera página, por si me quiero callar a tiempo:
No se entiende por existencia lo mismo que por SER. Las plantas y los animales también SON, pero no tienen que preocuparse de lo que esto significa.
Y sigo leyendo:
La existencia del hombre precede a cualquier significado que pueda tener. El que YO exista precede a lo que soy.
La existencia precede a la esencia
Y después:
EL ACTO SIGUE AL SER
Entonces empiezo a divagar, a vagabundear por las letras. Parezco una naúfraga entre mares de palabras, buscando una isla, sólida, segura, donde observar la inmensidad de ese océano de pensamientos.
Parece que los dedos hoy han decidido no callar a mi lengua trepadora. Me alegra saber que hoy no se cansan. Aunque saben que tienen cosas en las que ocuparse que no son la transformación física de estas ideas en una imagen expuesta a los ojos de otros. Tal vez de alguien que sienta como yo, como ellos mis dedos, que un grito en la pared del odenador alcanzará a tocar la piel de esos ojos que miran.
Sigo de viaje. Y No alcanzo a ver la isla que busco. Pero hoy me han dicho que para crear, para no dejar las ideas renovadas en las rendijas de los olvidos y los cansancios, hay que tener siempre un obstáculo y luchar para alcanzarlo. Eso creo que ya lo sabía. Porque imaginaba una vida completamente satisfecha y casi me deprimo, casi busco un tanatorio para la felicidad absoluta. Imaginaba la monstruosidad de una mente acostumbrada a una felicidad sin trabas y así fue como me regocijé en mis pequeñas amarguras existenciales, en mis insatisfacciones sociales, en mi soledad de alma independiente. De todo esto saqué un placer indescriptible, me inyectó la necesidad vital del minuto preciso.
Y en esa nebulosa del individuo, la nube de tormenta que me acecha en mi balsa sin vela, comienza a descargar, primero unas gotitas y luego muchas y más y ZÁS!! se agita el mar al son del agua que llueve. Ahí en medio, me tropiezo con una imagen que no sé si es real, si quiero que sea real o si es mejor que la dibuje entre las teclas de esta noche, o entre las chispas de la tinta de la próxima. Pero allí en ese sillón rojo sus palabras han llegado hasta aquí. Y por eso le felicito. Se lo agradezco. Porque me ha regalado un viaje por un mar desconocido.
COMO ÉL.
IRREVERENTE — 22-01-2006 00:52:33
Elia — 23-01-2006 18:12:43
IRREVERENTE — 24-01-2006 03:37:01